Ecuador: Contra los males conocidos

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Por: Arnaldo Musa, 20 Mayo 2015

Desde el inicio de su gestión, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, enfrentó con éxito el aislamiento que intento imponerle Estados Unidos por una política exterior que refuerza la alianza bolivariana con Venezuela y Cuba.

No hace mucho, la falta de respeto de un menor de edad hacia su persona y el llamado al orden del mandatario al respecto encendió una ola de tergiversaciones de la prensa derechista del continente, fiel a la Sociedad Interamericana de Prensa.

Así tuvo que lidiar con sindicatos y organizaciones indígenas de oposición que han emprendido en Ecuador un movimiento de desestabilización, y que reciben financiamiento de la derecha internacional.

Las movilizaciones en varias ciudades desembocaron incluso en un intento de agresión al mandatario en la ciudad de Riobamba, por elementos vinculados a quienes intentaron asesinarlo durante un anterior intento de golpe de Estado donde fueron utilizados elementos policiales corruptos y vinculados a la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos

En esta ocasión se trata de desprestigiar al gobierno y evitar que quien asuma la Presidencia en las elecciones del 2017 prosiga la Revolución Ciudadana emprendida  por Correa desde que fue electo por vez primera en el 2006.

Aunque la Corte Constitucional  de Ecuador aprobó una modificación que permitiría la continuidad del mandatario, el Presidente no ha cambiado su posición de no presentarse en esos comicios, y dijo que solo lo hará si ve en peligro a la Revolución Ciudadana.

“Es una estrategia de desgaste. Si pueden desestabilizarnos, lo hacen. No pueden, saben del apoyo popular que tenemos, pero es tratar de desgastarnos lo más posible hasta las próximas elecciones”, subrayó.

Lo cierto es que el proyecto ecuatoriano ha ido funcionando por la política social que promueve, que logró sacar a millón y medio de ecuatorianos de la pobreza desde el 2007 al 2014, mediante medidas como el denominado Bono de Desarrollo Humano, un subsidio a las personas más desfavorecidas. De forma paralela, ha aumentado la clase media.

Logró la renegociación de la deuda externa, un problema estructural para Ecuador, que ha supuesto un ahorro de millones de dólares que ha podido ser invertido en infraestructuras energéticas, transporte, salud y educación.

Asimismo, convirtió a la educación en una prioridad, al invertir en ese acápite el 5,3% del Producto Interno Bruto, unos 300 millones de dólares al año; creó el sistema de rentas internas, que logró superar el grave problema de la evasión fiscal; favoreció el aumento de sueldos, el cooperativismo y la industria nacional; protegió de la usura a quienes utilizan el sistema bancario y sorteó el tremendo handicap que supone que la moneda oficial ecuatoriana sea el dólar estadounidense y no el sucre.

Bajó el desempleo de 10% en el 2006  a 4,5% en el 2014, y elevó el nivel de sanidad, lo cual redujo los índices de mortalidad infantil.

No obstante, el mandatario reconoció que aun queda mucho por hacer y señaló que la debilidad de una oposición que no tiene pueblo, aunque sí adinerados poderosos, no hará mella en el proyecto revolucionario.

Enérgico, este ex profesor de Economía en Bélgica y EE.UU., es una voz joven y fresca de la izquierda latinoamericana, quien se considera un discípulo fe Chávez y cierra sus discursos con referencias al Che.

Como los otros líderes del ALBA, es contrario a la firma de los Tratados de Libre Comercio, y siempre ha reafirmado la soberanía nacional ante las presiones de Estados Unidos, como cuando logró establecer compensaciones en favor del sector exportador, tras la renuncia unilateral a las preferencias arancelarias otorgadas por Washington.

“Mientras yo sea presidente, no permitiré que al país se lo trate de chantajear, se lo maltrate de la forma que han pretendido, sin lograrlo, ciertos sectores”, entre los que citó a políticos estadounidenses, medios de comunicación, grupos de presión y organizaciones no gubernamentales.

Queda mucho por decir de este gobernante que al igual que Evo Morales en Bolivia y el fallecido líder Hugo Chávez antes en Venezuela, como ahora Nicolás Maduro, han sido protagonistas del advenimiento de una democracia política real.

(Tomado de Cubainformación)