¿Qué tan seguros son los aeropuertos cubanos?

Tomado de Cubadebate
22/07/2016

Puede ser que la verdad sea mentira para algunos congresistas estadounidenses. Puede que, al no conocer Cuba, les hayan hecho creer que la seguridad aeroportuaria es de lo peor, que no existen los equipos técnicos adecuados para detectar armas y explosivos, que los estándares de protección son bajos. Pero hasta para mentir se necesita un mínimo de grandeza. Este querer a toda costa que los estadounidenses no viajen a la Isla cuando esa posibilidad está a la vuelta de la esquina, ha llevado al paroxismo al puñado de legisladores republicanos y ni los perros de la brigada canina de los aeropuertos cubanos, que responden a nombres como Kindle y Haley, se han salvado del insulto.

El presidente de la subcomisión de Seguridad de Transporte en la Cámara de Representantes, John Katko, presentó un proyecto de ley que prohibiría los vuelos “hasta que los aeropuertos cubanos sean certificados por la Administración de Seguridad en el Transporte” (TSA, por su sigla en inglés), una institución que ha visitado la Isla en más de 30 ocasiones desde el 2003 hasta la fecha. Sin embargo, analistas en Washington han reaccionado esta mañana con el anuncio de que la medida difícilmente pueda avanzar en el Congreso, pues no tendría apoyo suficiente para ser aprobada en el Senado.

Bien. Si usted no quiere atarse a las palabras, sean las que sean sobre este asunto, quizás pueda cerciorarse por su cuenta. Cubadebate estuvo esta tarde en la Terminal 2, del Aeropuerto José Martí, de La Habana, adonde llega la mayoría de los charters procedentes de los Estados Unidos. Aquí les mostramos los equipos que supuestamente no existen, los viajeros que a esta hora esperan tomar el vuelo, la rutina en el área de seguridad, el interior de la sala de espera, los cristales por donde se divisa el avión a punto de abordar, el perro que husmea en busca de explosivos junto a su instructor… Venga con nosotros a esta hora que está por salir el vuelo de American Airlines 9449 hacia Miami. No deje que lo engañen. Véalo usted mismo.