Fidel sigue naciendo todos los días.

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Tomado de Granma
01/12/2016

Mientras en La Habana, la salud del líder histórico de la Revolución se deteriora, en el bloque materno del Hospital Abel Santamaría de Pinar del Río, un equipo médico se prepara para traer al mundo a Fidel Alejandro Acosta Rodríguez.

Sus padres todavía no han decidido que ese será su nombre, pero los trágicos acontecimientos que marcarán el día, los motivarán a hacerlo.

“Nosotros siempre quisimos ponerle Alejandro, que era el nombre de guerra del Comandante, y combinarlo con Tomás, que es como se llama mi esposo. Sin embargo, al enterarnos de su muerte, optamos por ponerle Fidel, a manera de homenaje”, cuenta Madelaine, la madre del pequeño.

“Para mí es un orgullo que mi hijo lleve el nombre del hombre que inició la Revolución y la condujo hasta aquí”, dice.

La noticia la sorprendió en la sala M-B, donde para seguir con las coincidencias, a Fidel y a ella les correspondió la cama 13, el número que recuerda la fecha de nacimiento del Comandante, en agosto de 1926.

“Cuando me enteré de su muerte fue algo muy triste. Quise ir a firmar el juramento, pero era un poco lejos de aquí y no podía dejar a mi niño”.

Tras un embarazo complicado, que demandó numerosos cuidados, Madelaine asegura que si hoy puede tener a su pequeño en brazos, ha sido gracias a la Revolución y todas sus conquistas en el campo de la salud.

“Imagínese que llevo cuatro meses de ingreso, garantizándome todo lo requerido el hospital. Mi esposo me ha atendido muchísimo, pero aquí no me ha faltado nada, desde las medicinas que he necesitado hasta las transfusiones de sangre que hubo que ponerme porque tenía la hemoglobina baja.

“Fidel hizo mucho por este pueblo, por personas que no tenían nada, cuando cayó la tiranía, o que lo perdieron todo con los ciclones. Mi abuela vive en el campo, en una zona donde hay escuelas para cinco o seis niños. Eso en ningún lugar del mundo usted lo encuentra”.

Además de llamarse igual que líder histórico de la Revolución, Madelaine confiesa que hay otras cualidades del Comandante que quisiera que su hijo también tuviera.

“Me gustaría que practicara deportes como él, que sea bueno, cariñoso, honesto. Que nunca defraude a su papá ni a su Patria”.

Lo dice con la tranquilidad de quien sabe que su pequeño viene al mundo en un país donde no hay nada más importante que un niño, en el que tendrá aseguradas sus vacunas y su escuela, y un médico que lo asistirá cuando haga falta, sin preguntar si sus padres tienen con qué pagar, porque aunque haya partido este 25 de noviembre, Fidel sigue naciendo todos los días.

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