Escrutinio definitivo: Cristina gana elección primaria en Buenos Aires.

Cristina Kirchner se reunió ayer en el Instituto Patria con los candidatos a diputados de Unidad Ciudadana. Foto: @CFKArgentina

Cristina Kirchner se reunió ayer en el Instituto Patria con los candidatos a diputados de Unidad Ciudadana. Foto: @CFKArgentina

La ex presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner resultó la más votada en las elecciones primarias del pasado 13 de agosto para competir como senadora por Unidad Ciudadana en la provincia de Buenos Aires, de acuerdo a los resultados finales del escrutinio definitivo imponiéndose por 33.95 por ciento, contra 33.74 por ciento de su principal contrincante, el candidato de la oficialista alianza Cambiemos, Esteban Bullrich, después de estar sometida a una de las campañas más violentas y sucias que se recuerde en el país.

Unidad Ciudadana entró a último momento en esta campaña como una fuerza creada por Fernández de Kirchner con escasa propaganda y bajo un incesante y duro golpeteo mediático que continúa, obteniendo en el distrito más importante del país 3 tres millones 229 mil 194 votos sobre Cambiemos mientras el candidato del gobierno de Mauricio Macri y de la gobernadora de Cambiemos, María Eugenia Vidal lograba tres millones 208 mil 870 sufragios, después de haber festejado un triunfo que no existió supuestamente por cinco puntos sobre la ex mandataria.

Sin embargo, aún la justicia investiga el polémico conteo provisorio, que se interrumpió imprevistamente cuando llegó a 95 por ciento del conteo dejando fuertes dudas, ya que en el escrutinio definitivo se comprobó graves casos de fraude, en miles de planillas donde incluso figuraba cero votos para Fernández de Kirchner y en otro lugares, especialmente los mayores municipios de la provincia se les habían escamoteado miles de votos. Hay denuncias similares en el interior del país.

De esta manera comienza ya una nueva campaña, en medio de una fuerte crisis económica-social y, especialmente en el tema de derechos humanos donde la desaparición del joven Santiago Maldonado, durante una brutal represión de la Gendarmería contra una comunidad mapuche en Esquel, Chubut, lo que se ha convertido en una conmovedora demanda de millones de argentinos e incluso en partidos de fútbol, donde aparecen banderas demandando la aparición de Santiago.

La Liga Argentina por los Derechos, representados por José Schulman y Graciela Rosenblum junto con el abogado constitucionalista Eduardo Barcesat y Jorge Colvis, del Instituto Sampay, presentaron una denuncia contra el presidente Macri, el jefe de gabinete, Marcos Peña, los ministros de Seguridad y de Justicia y Derechos Humanos, Patricia Bullrich, Pablo Noceti y Germán Garavano, respectivamente, y contra la cúpula de Gendarmería Nacional por encubrimiento de desaparición forzada de personas. Sostienen que se está frente a un delito calificado de lesa humanidad, imprescriptible en la acción penal.

Barcesat advirtió que a los autores mediatos y a los encubridores del caso les cabe la misma responsabilidad que a los autores materiales de la desaparición de Maldonado, es decir, los que han negado que el cuerpo hubiera sido apropiado por Gendarmería Nacional, la fuerza interviniente en la represión.

Denuncian que el empeño de la ministra de Seguridad y de los restantes funcionarios en ocultar que efectivamente Maldonado está desaparecido” como consecuencia del accionar de Gendarmería configura una desaparición forzada de personas, y la responsabilidad personal en el encubrimiento.

También la familia de Maldonado exige las respuestas demostrando que la ministra Bullrich, evidentemente mintió ante la Comisión del Senado, como se advierte en las pruebas presentadas por sus abogados. Una serie de videos demuestra la presencia del joven acompañando a los mapuches por sus tierras en manos de uno de los nuevos dueños de la Patagonia como la empresa Benetton de Italia y otras transnacionales.

Lo más grave es que el gobierno y los medios masivos de comunicación que lo sostienen y son mayoría casi absoluta en este país, inventaron una serie de operaciones de confusión, que han sido desbaratadas una a una por la lucha de la familia, los organismos humanitarios y periodistas que han investigado lo que no ha hecho el Estado.

Otros periodistas de los medios poderosos tratan de desviar la investigación, como se hacía cuando la pasada dictadura militar (1976-1983).