Opciones estratégicas de Nuestra América frente a una potencial intervención militar estadounidense en Venezuela.

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Milicias bolivarianas

Tomado de CENAE

Por Mario Ramos

20/11/2017

      La pregunta no es si los EE.UU intervienen o no en Venezuela, lo están haciendo desde hace mucho tiempo. La pregunta es cómo lo han hecho, qué estrategia han utilizado y finalmente evaluar qué resultados han obtenido. Sería importante que alguien realice una sistematización de las metodologías empleadas por EE.UU para injerir en Venezuela, poniendo énfasis en los aspectos táctico-estratégicos. Algunas lecciones se podrían obtener de ese análisis.
      En esta ocasión vamos a proponer algunas opciones de carácter estratégico/político-militar a implementar para hacer frente a una potencial intervención militar por parte de EE.UU en Venezuela. Algunas, de una u otra manera, ya están siendo aplicadas por nuestra hermana república, sin embargo, hoy queremos hacer una reflexión sobre aspectos estratégicos al alcance de nuestros hermanos bolivarianos que posibilitarían responder con éxito a una eventual invasión imperialista.
Los dirigentes políticos estadounidenses suelen usar con frecuencia una de sus frases favoritas cuando se proponen injerir en otros estados, más o menos dicen esto: vamos a utilizar todas las opciones a nuestro alcance. Nuestra América también tiene opciones, y aquí vamos a presentar algunas.
En primer lugar creemos que EE.UU no va a intervenir de manera directa (hablando en términos de teoría estratégica) en Venezuela, hasta el momento lo ha hecho de manera indirecta, y posiblemente lo seguirá haciendo de esa manera, por las siguientes razones:

  1. EE.UU tiene un problema de sobredimensionamiento estratégico, tiene varios frentes que cubrir, resultado de su crónica agresividad. Entre aquello, guerras como la de Afganistán en la cual se encuentra absolutamente empantanado y difícilmente obtendrá un resultado favorable.
  2. EE.UU padece un contexto geoestratégico muy competitivo el cual le ha provocado derrotas como la sufrida junto con sus aliados occidentales en Siria e Irak. En ese marco, el mundo de hoy es multipolar o tripolar (EE.UU, China y Rusia), dependiendo de las variables que se use en el respectivo análisis geopolítico.
  3. La experiencia histórica en América Latina le ha enseñado a los EE.UU que le va mejor injiriendo de manera indirecta: guerras sucias (ejemplo Plan Cóndor); inducir guerras civiles, golpes de estado sean blandos o duros; compra de conciencias de toda clase de dirigentes o autoridades, políticos, militares y policiales; etcétera. Ejecutando ese tipo de metodologías y otras similares EE.UU ha logrado sostener su hegemonía en América Latina y el Caribe. Cuando ha ejecutado invasiones directas, como la realizada en Nicaragua, fue derrotado por Sandino, y ha fracasado también cuando ha disimulado invasiones directas utilizando mercenarios, ejemplo, Bahía de Cochinos-Cuba.

En segundo lugar, la correcta conducción política del proceso bolivariano no ha permitido que EE.UU reúna las condiciones políticas para justificar una intervención directa, y hasta el momento incluso indirecta, estamos pensando en Colombia que seguramente se ha prestado y se prestaría como plataforma de una operación militar que simule una supuesta insurrección militar y posterior guerra civil.
A pesar de lo expuesto, esto no quiere decir que la República Bolivariana de Venezuela no se prepare y organice su defensa considerando como hipótesis una probable injerencia militar directa estadounidense.
Una intervención militar imperialista en Venezuela enredaría a toda nuestra región de una u otra manera, y a la larga, si eso sucede, serían las oligarquías de la derecha latinoamericana las que finalmente perderían la partida. Nuestra América entraría en una especie de guerra civil anti-imperialista, similar, con las diferencias lógicas e históricas del caso, a la guerra civil que expulsó de América Latina y el Caribe al Imperio Español.

Aquí las opciones:

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