Grupo de Lima, una “fake news” más.

Tomado de ALAI
Por Mario Ramos
15/03/2018
La Revolución Bolivariana ha padecido dos décadas de fake news (noticias falsas). El escenario mediático en torno a Venezuela se ha convertido en la muestra más palpable de la posverdad, ese “concepto” inventado por quienes mercadean con las creencias y las emociones de la gente, es decir, la posverdad no es más que la vieja tergiversación y manipulación de la opinión pública o simple propaganda consumista, donde los contenidos se banalizan. Cualquier trending topic (tema que se vuelve tendencia) se posiciona como un hecho genuino, y la real situación queda simplemente aniquilada, la posverdad es una máscara que oculta la explotación, la dominación o los verdaderos significados de las cosas. La verdad es desmantelada en público, a tal punto que las evidencias tangibles se relativizan. Los medios hegemónicos lo que hacen es destruir el pensamiento reflexivo, y no pocos académicos se dejan seducir por esa corriente anti-intelectual. Es la guerra no convencional, concepto introducido por el Pentágono en 1955.

No se puede desconocer los complicados problemas que atraviesa Venezuela, mismos que pudieran resolverse con mayor facilidad si nuestra hermana república no estuviera constantemente agredida y ahora bloqueada por los EE.UU. Pero de eso, a inventar increíbles fake news como la siguiente, hay una gran brecha. En los últimos meses se ha ido construyendo la posverdad de que Venezuela vive una crisis humanitaria, y se ha llegado a decir que la gente está cazando gatos y perros para comer e incluso robando los animales de los zoológicos:
       Esta matriz de opinión que se quiere imponer, lo que busca es justificar una “intervención humanitaria” en Venezuela. “Concepto” que padece de una gran imprecisión y que encierra básicamente motivaciones políticas, antes que realmente humanitarias, pero siendo una posverdad útil, ha servido para otorgar el pretexto al imperialismo yanqui en sus intervenciones donde supuestamente ha pretendido “proteger a la población” que sufre la “crisis humanitaria”, pero donde finalmente la “intervención humanitaria” termina destruyendo el tejido social, soberanía y viabilidad de los Estados, los casos de Afganistán y Libia son patéticos en ese sentido.
El Grupo de Lima, una fake news, una posverdad construida por el imperialismo yanqui, ha acogido la idea de la intervención humanitaria multilateral usando como paraguas a Luis Almagro y la OEA. A propósito, Juan Jiménez Mayor, exjefe de la misión anticorrupción de Honduras, cuando dimitió, acusó a Almagro de haber recibido poco respaldo de él, y declaró lo siguiente:
Mayor critica la indiferencia de la OEA y sostiene que “hubiera sido importante que la OEA pudiera haber presentado en la próxima Cumbre de las Américas de Lima su esfuerzo más importante en la región en materia de corrupción”. “Sin embargo, nadie de la Organización nos ha llamado para eso” critica.
Según el ex jefe de la Misión, Almagro no da a Honduras la misma importancia que a Venezuela. “Comparto y felicito posición de Almagro sobre Venezuela, pero la OEA es más que Venezuela. La OEA también es Honduras. Es un organismo hemisférico que tiene que tener en cuenta los problemas de la región, no solamente los de Venezuela. Creo que Honduras se merece el respeto de la organización y merece que actúe en concordancia con los problemas que tiene este país”, dijo en una entrevista en televisión citada por el periódico
 El faro.[1]
      Tan poca importancia da y dio Almagro a Honduras, que el escandaloso y violento fraude electoral provocado por el ilegítimo presidente hondureño Juan Orlando Hernández, tampoco mereció el mismo nivel de atención y presión que obsesivamente otorga Almagro a Maduro, como de la misma forma lo hace el Grupo de lacayos de Lima.

Que el imperialismo yanqui ordene a sus lacayos presidentes del Grupo de Lima, que no se invite a Nicolás Maduro a la Cumbre de las Américas, es una muestra de que EE.UU ha dejado de ejercer su poder de manera atractiva, el hecho de no invitar al presidente Maduro a la Cumbre es un acto grotesco, que además ignora los tratados, las convenciones y los principios más elementales de la diplomacia, pero esa actitud con respecto a Maduro no hace más que expresar el enfoque claramente imperialista de la política exterior de EE.UU y del actual inquilino de la Casa Blanca, que por su forma silvestre finalmente se convierte en un boomerang, tanto para los desprestigiados y poco populares gobiernos y presidentes del Grupo de Lima, como para la eficacia de lo que intentan desde hace 20 años los gobiernos yanquis, el cambio de régimen en Venezuela. Los estadounidenses ya no pueden ejercer su liderazgo o influencia en el sistema internacional como antes, porque han perdido legitimidad, y excluir a Maduro de la Cumbre, no hace más que incrementar la ilegitimidad de la política exterior yanqui. Parafraseando a lo que Bismark pensaba de la guerra preventiva, la potencial exclusión de Maduro de la Cumbre es un suicidio por miedo a morir; el corrupto y poco popular presidente peruano -Pedro Pablo Kuczynski- perderá y bajará aún más en sus ya ínfimos índices de popularidad y credibilidad.

Lo que no es ninguna posverdad es que los pueblos que conforman los países que integran el Grupo de Lima[2] y otros, han convocado a la Cumbre de los Pueblos y Gran Acto de Solidaridad Continental por la articulación social de Nuestra América, cumbre que se desarrollará de manera paralela a la VIII Cumbre de las Américas y denunciará a la neoliberal Alianza del Pacífico y los intereses injerencistas del autodenominado Grupo de Lima.

NOTAS:
[1] Dimite el jefe de la misión anticorrupción de la OEA en Hondurashttps://elpais.com/internacional/2018/02/16/america/1518755444_440873.html
[2] Lo integran Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, y se conformó en agosto de 2017.