«Crimen en Barbados»

CubaSí reproduce el prólogo escrito por la periodista venezolana Alicia Herrera para la quinta edición de Crimen en Barbados, de Nicanor León Cotayo, publicado en La Habana en octubre de 2006.

Hace menos de dos meses, un grupo terrorista estuvo a punto de derribar, por lo menos, diez aviones de líneas aéreas comerciales de los Estados Unidos que despegarían de aeropuertos de Londres. Las naves repletas de pasajeros y cuyos destinos eran Boston, Chicago, Los Ángeles, Nueva York y Washington, iban a ser saboteadas exactamente igual a como lo hicieron, hace 30 años, los terroristas que volaron una aeronave cubana, en pleno vuelo, cerca de las costas de Barbados, el 6 de octubre de 1976. Las bombas que estallarían dentro de los aviones de las líneas estadounidenses United, American y Continental iban a ser introducidas como equipaje de mano, tal y como procedieron los mercenarios venezolanos Freddy Lugo y Hernán Ricardo, quienes ocultaron el explosivo C-4 dentro del bolso donde llevaban sus cámaras fotográficas.

Los aviones norteamericanos, afortunadamente, no fueron derribados, pero la nave de Cubana de Aviación, vuelo número 455, sí cayó al mar, y sus 73 ocupantes perdieron la vida.

Entre aquellos pasajeros inocentes estaba un grupo de jóvenes, integrantes del equipo nacional de esgrima de Cuba, que habían participado en el Campeonato Centroamericano y del Caribe de esa especialidad y regresaban a su país cargados de medallas doradas y el título de Campeones.

En aquel entonces, Cuba no pudo accionar alertas de ningún color porque, a pesar de que los servicios de seguridad de los Estados Unidos conocían detalles de estos planes, a través de sus agentes de inteligencia en Caracas, se ocultó deliberadamente la información al gobierno cubano.

El crimen pudo haber ocurrido en Panamá o Jamaica, porque los terroristas colocaron explosivos en equipajes de aeronaves cubanas en ambos países para que estallaran en el aire, como se refleja en un documento de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) fechado el 22 de junio de 1976.

Un año después de la tragedia, el periodista y escritor Nicanor León Cotayo publicó una contundente denuncia en su libro Crimen en Barbados, que es un documento imprescindible para conocer a fondo cómo se fraguó esta conspiración en contra de la Revolución Cubana, que culminó con el derribo de la aeronave de la línea aérea Cubana de Aviación.

Se trata de una obra de investigación periodística que, a través de diferentes fuentes, declaraciones políticas, documentos oficiales, artículos, cronologías y un minucioso seguimiento a todo cuanto transmitieron las agencias internacionales de la información, dio la primera visión seria y objetiva de los dramáticos hechos.

En esta ocasión, estamos presentando la quinta edición ampliada de Crimen en Barbados, que recoge, como anexos, nuevos documentos que reafirman la denuncia de León Cotayo, que tiene el enorme valor de mostrar la relación que existe entre este hecho criminal y lo que ocurre actualmente como política de los Estados Unidos hacia Cuba.

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Portada de la edición en inglés del libro del periodista y escritor cubano Nicanor León Cotayo.

No es una casualidad que Luis Posada Carriles, uno de los autores intelectuales de la voladura del avión cubano, esté buscando refugio en los Estados Unidos, particularmente en Miami, donde se concentran los grupos extremistas anticubanos y el lugar adecuado para continuar con su carrera criminal.

El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela espera, hace más de un año, que los Estados Unidos responda a su pedido de extradición del terrorista, que es un prófugo de la justicia de ese país, donde está abierto un proceso en su contra por el asesinato en primer grado de los 73 ocupantes de la nave de Cubana de Aviación.

Crimen en Barbados, en su nueva edición, incluye la carta de la Oficina de Inmigración de Estados Unidos al terrorista Luis Posada Carriles, la denuncia del encargado de Negocios interino de Cuba en la Organización de las Naciones Unidas, Rodney López, sobre el caso Posada Carriles, así como una carta de los familiares de los mártires de Barbados.

También prueba lo que en sus ediciones anteriores sostenía acerca de la protección a los terroristas de la extrema derecha de Miami por las autoridades norteamericanas, como se desprende de documentos desclasificados del Buró Federal de Investigaciones (FBI), entre otros.

Para la administración norteamericana de George Bush y su pregonada guerra global contra el terrorismo existen normas estrictas que incluyen guerras de exterminio, cárceles clandestinas, maltratos físicos y mentales a los que llaman «combatientes enemigos», mas estas normas no las aplican para sus terroristas.

La cruzada bushiana es la expresión de una forma de hacer un terrorismo con sello propio, el cual amenaza cada vez más a la humanidad. Presente en las páginas que siguen.