Travestismo seudocultural

Por Carlos Miguel Pereira Hernández

Sin dudas, el “travestismo” se ha puesto de moda en cierto sector de la cultura, o mejor aún de la seudo cultura cubana, ese que se despoja de esencias y se vuelve fetiche. Y es que, como forma habitual de fetichismo, ya no se limita sólo a vestirse con ropa del sexo opuesto, ahora se trata de disfrazarse o peor aún de quitarse definitivamente los disfraces.

La presentación con toda fanfarria del clip “Vida y Patria” –entiéndase que no le llamo canción para no contaminar el significado de una palabra tan profunda- que con razón ha provocado tanto rechazo en las redes, es un ejemplo más de cómo tratan y seguirán tratando de desmontarnos paradigmas y vaciarnos la memoria. Y es que en ese absurdo propósito siempre habrán trasnochados artistas dispuestos y solícitos, “famosos” que se olvidan que la verdadera fama, la que hace que su obra perdure, estará fundada más en la nobleza y en la autenticidad de lo que crean, que en la opacidad del que sólo busca complacer peticiones o sembrar odios, haciendo que sus valores se disipen como el humo, o peor aún como la niebla que desaparece sin dejar rastros.

Los que ahora nos convocan a dejar de ser necios, a mutar de alma o de “manera de pensar” por inspiración divina, como si se tratara de un simple cambio de peinado o de apariencia física, se olvidan de las esencias y sencillamente optan por borrarse a sí mismos del imaginario, del recuerdo de la gente. Y si no que le pregunten a Willy Chirino, aquel cantante cubano que se “murió” de viejo pregonando la llegada de un día que nunca llegó porque los cubanos somos y seremos de patria o muerte.

Pero siempre habrá actos peores, sobre todo cuando se trata de jugar a las palabras como si fueran puzles o retruécanos y de olvidar que cada una de ellas tienen vida propia, por más que se haga un mal uso de su semántica.

Será difícil para cualquier cubano que se respete y sienta a Martí bien dentro, olvidar aquella máxima de que la Patria será siempre ara y nunca pedestal, se vive para servirla, se lucha por ella pero no se vive precisamente de ella. Triste y equivocado recurso el de estos señores que terminará, y más rápido de lo que ellos piensan, pasándoles factura.

Peor aún, pensar que retomando la simbología de algo tan cubano como el dominó pero tan trillado en la geopolítica como la teoría que con su nombre alguna vez se puso de moda para justificar amenazas e invasiones, se podrá confundir a tanta gente. Que error pensar que algo así les serviría para brindar legitimidad a una propuesta profundamente deshonesta, cuando se sabe de antemano que no es posible construir legitimidad sobre la base de lo ilegítimo. Sencillamente, no intenten meter más forro, como diría alguien en una de esas dignas respuestas publicadas al respecto.

Cómo se puede desear vida a tu gente, pidiendo más invasión y bloqueo para tu pueblo, que equivale a más muerte, dificultades, carencias y lo peor para los tuyos. Es sabido que cada uno de ellos ha sido fruto de sus propias deslealtades. Basta mirar en lo que se han convertido después de tanto excentricismo, qué le pregunten al resto de los ORISHAS a donde fue a parar esa misma bandera a la que tanto cantaron y que ahora otro seudo artista insiste una y otra vez en mancillar y por tanto a la Patria que lo vio nacer, o al otrora compositor famoso que ha acabado sucumbido por la droga o los vicios de la “buena vida”, o al dúo del deshonor que ha terminado rompiendo todos los record, pero no de taquilla, sino de arrepentimientos verbales, tantos son que bastarían esos propios videos que circulan en las redes para recordarles lo veleidoso que han sido en su aún corta y mercantil carrera hacia la fama.

Se equivocan los que dicen que el nuevo engendro es un canto de amor por Cuba y a la vida, es apenas otra página mas de odio, de rencor y de orfandad política. Yo seguiré en el bando de los que verdaderamente hacen patria y vida luchando por su país, por nuestra gente, construyendo futuro, sin renegar de Fidel ni de ninguno de sus pensamientos o frases, porque seria como renegar de nuestra propia historia.

Sin dudas, el “travestismo” se ha puesto de moda en cierto sector de la cultura, o mejor aún de la seudo cultura, esa que se despoja de esencia y se vuelve fetiche.

(Tomado de la página de Facebook del autor)