
(Tomado de Cuba Si) Mientras el actual presidente, en un incomprensible intento por «ayudar» al pueblo de Cuba, mantiene las 243 medidas de bloqueo tomadas por su antecesor contra la Isla, su administración ha anunciado la pronta derogación de un decreto sobre los límites del volumen del líquido que puede salir del cabezal de la ducha.
Según un despacho de AP el gobierno pone fin así al intento de Donald Trump de lograr el pelo “perfecto”.
Trump tomó dicha disposición cuando se quejó de que no tenía suficiente agua debido a las limitaciones puestas en ese sentido en la era de Obama.
Ahora, bajo el nuevo presidente, el Departamento de Energía vuelve a la norma aprobada en 2013, que da —dice— suficiente agua para un buen baño y limpieza total.
El cambio de norma que tendrá lugar esta semana, agrega AP, en realidad tendrá escasas consecuencias prácticas, pues que casi todos los cabezales de ducha fabricados comercialmente cumplen la norma de 2013 que tanto fastidiaba al ex presidente.
Desde 1992, una ley federal establece que los cabezales deben permitir un volumen de flujo de agua no mayor de 9,5 litros (2,5 galones) de agua por minuto.
En una sociedad donde han comenzado a aumentar nuevamente el número de casos de infección y muerte por coronavirus, en la que durante 2020 se registraron 93.000 fallecidos por sobredosis de drogas y los decesos por armas de fuego se ha convertido en otro serio problema de salud pública, el asunto del volumen del chorro de agua que sale por la ducha, debe ser sin dudas un problema prioritario para los estadounidenses.
Y a diferencia de otros problemas acuciantes como el racismo sistémico, la represión policial, el terrorismo doméstico y la injerencia y agresión contra naciones soberanas, no requiere de mucha «revisión».