Archivo de la categoría: Alianza del Pacifico

#Vizcarra y el tema de #Venezuela

Más que sinuosa, ha sido errática la actitud de Martin Vizcarra en torno al caso de Venezuela. Ha tomado acciones en algunos casos contradictorias, pero ha formulado declaraciones inequívocas que lo alejan del proceso emancipador bolivariano y lo sitúan más bien a la sombra del Imperio. En el extremo –y por qué no, en el colmo de la huachafería- se ha ido a España para felicitar a su gobierno por haber reconocido a Guaidó como “Presidente de Venezuela”.

Hay que admitir que Vizcarra “heredó” una orientación así marcada desde que integró la fórmula presidencial de PPK. El mandatario electo en junio del 2016, dedico buena parte de sus esfuerzos a “bienquistarse” con Donald Trump como una manera de ”desandar” la distancia que tomó en la pelea por la Casa Blanca, cuando cerró filas con Híllary Clinnton. y aseguró que el hoy amo yanqui, era “un peligro para el mundo”. Quién creyera, ¡acertó el hombre!

Como un modo de “reconciliarse” con él, PPK le puso la puntería a Nicolás Maduro, llamó a desconocer su gobierno y alentó la “ola migratoria” que alimentada desde diversas fuentes, generó el drama continental que hoy agobia a millones de personas. Después, redujo la representación diplomática en el Perú y expulsó al embajador Diego Molero, un destacado y digno exponente de la Patria de Bolívar. En el extremo, creó el Grupo de Lima con regímenes anti bolivarianos y abrió las puertas del país a los venezolanos que huían “del hambre y la miseria” ofreciéndoles el oro y el moro para que radicaran en el Perú. No pudo hacer más, porque finalmente fue forzado a renunciar por quienes le criticaron todo, menos su posición ante Venezuela, que compartieron con beneplácito, aunque en silencio. Ésta, se la “legó” a Vizcarra como un fardo funerario.

En un inicio, dio la impresión que MVC asumiría una actitud más discreta en la materia, pero no fue así. La administración yanqui tomó sus medidas y, sumándose bajo cuerda a su gestión, le impuso dos alfiles muy claros: un Ministro de Economía que obedeciera en silencio al Fondo Monetario y cumpliera los dictados del “Modelo” Neo Liberal; y un Canciller que cumpliera los dictados de Washington sin dudas ni murmuraciones. De ese modo, mientras en el Despacho Junín se afirmó la tendencia heredada del fujimorismo; en Torre Tagle el embajador Luna cedió el paso a Néstor Popolizio, un “funcionario de carrera” que cumplió a la tarea encomendada.

Popilizio tonificó al “Grupo de Lima” y le alcanzó “nuevos aires”, alentado por procesos ocurridos en algunos países de la región en los que se afirmó la corriente pro norteamericana que hoy hace crisis. Y fue él quien “metió” al gobierno peruano en el callejón sin salida en el que se ubicó por esa vía. Para el efecto, se valió de un lenguaje procaz y agresivo y alentó acciones funestas, francamente contrarias al Derecho Internacional.

En las últimas semanas –con el agravamiento de la crisis en la región- Popolizio dio rienda suelta a sus ideas y propuestas. Como parte de ellas, el gobierno “reconoció” al impostor el inquilino del Palacio de Miraflores -a donde no puede ni entrar- al tiempo que incrementó los beneficios a sus connacionales refugiados en el Perú. Así lo acredita el cumulo de “reuniones” sostenidas por la Cancillería con “representantes” del gobierno falso de Caracas y orientadas a “dar trabajo” y otros beneficios a los venezolanos que hoy abundan en nuestro suelo.

Recientemente, Vizcarra recibió en Palacio de Gobierno al presunto e ilegítimo “embajador” de Guaidó y le confirió rango diplomático, en lo que fue una autentica “metida de pata”, incompatible con los procedimientos establecidos para la relación entre los Estados. Es claro que el Perú no ha roto relaciones diplomáticas con Venezuela. Y aunque les duela a algunos, las mantiene. Y es claro también que el único gobierno de Venezuela que reconoce tanto la OEA como Naciones Unidas, es el gobierno de Nicolás Maduro. Por eso el embajador que los representa en esas instancias internacionales, es el que acredita el Mandatario Bolivariano y ningún otro. Eso, lo acaba de confirmar hace muy pocos días en la Asamblea General de la OEA, Samuel Moncada, el vicecanciller venezolano. En estricto derecho, un gobierno como el peruano, podría incluso “romper relaciones” con Venezuela, pero nunca “reconocer” a un “embajador” que no haya sido designado por ese gobierno. Y eso, lo acaba de confirmar Costa Rica, que superó correctamente un incidente que los golpistas prepararon para apoderarse de la embajada venezolana en San José. Lección de Diplomacia para Torre Tagle. Y para que la cosa no quede en pequeño, dio 15 días de plazo a los diplomáticos venezolanos que laboran en Lima para desconocer sus funciones, conminándolos a abandonar el país. Castigo así a Reinaldo Segovia, un excelente funcionario diplomático y a sus colaboradores, sin derecho alguno

No obstante estas acciones erráticas y en extremo repudiables, Vizcarra ha tenido un par de acierto que no hay que subestimar: no asistió ni al”·concierto de Cúcuta” ni a la reunión de Bogotá del Grupo de Lima, lo que indignó a Del Castillo y a los enemigos de Venezuela –que él encabeza-. Y en la cita allí celebrada, reemplazó a Popolizio con el vicecanciller, y rechazó la intervención militar como “salida a la crisis”, con lo que dejó a Mike Vance, Iván Duque y a Juan Guaidó con “los crespos hechos”.

Aunque una golondrina no hace verano, hay que anotar ese acto. Bien mirada la cosa, Washington no lo habrá de perdonar. Y sus áulicos, aquí, tampoco.

Tomado de Rebelión.

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TLC con Estados Unidos: los riesgos para Ecuador (Parte II).

TLC con Estados Unidos: los riesgos para Ecuador (Parte II)

Tomado de CELAG

Por

15/05/2018

En contraste con los acuerdos que dominaron la era anterior a la década de 1980, los acuerdos comerciales contemporáneos van mucho más allá de simplemente procurar el desmonte de aranceles y cuotas a las importaciones. En realidad, cubren un amplio espectro que incluye aspectos relativos a las inversiones, estándares regulatorios, al sector bancario y financiero, y a la propiedad intelectual, entre muchos otros.

En este contexto, en un artículo reciente, Rodrik (2018) sugiere observar -desde la perspectiva de la economía política- que los acuerdos contemporáneos suelen estar ampliamente motivados y moldeados por intereses de ciertos sectores antes que por intereses colectivos. Pueden, por tanto, terminar beneficiando a individuos y a grandes empresas con amplia influencia política, como bancos, farmacéuticas, transnacionales, etc. Además, al estar pensados en el beneficio específico de ciertos sectores, estos acuerdos pueden terminar reduciendo el bienestar a nivel general, causando efectos redistributivos no deseables y produciendo un resultado, en general, mucho menos eficiente que antes -aún si logran incrementar el comercio y la inversión-. Bajo tales circunstancias, los tratados de libre comercio se terminan distanciando de la idea real dellibre comercio, que es la que en realidad utilizan los economistas y políticos para justificar la suscripción de tales acuerdos. Sigue leyendo

¿Década desperdiciada? ¿Para quiénes?

El Telégrafo/Por Emir Sader

Después de agotar la posibilidad de caracterizar la situación actual de los gobiernos progresistas latinoamericanos como una situación de “fin de ciclo” —en la onda del fin de la historia, del fin de la oposición derecha/izquierda, del fin de las ideologías y otras ondas sin fin—, surge la idea de que sería una década desperdiciada.
Nada de fundamental habría ocurrido, los gobiernos de Lula, de los Kirchner, del Frente Amplio, de Chávez, de Evo Morales, de Rafael Correa, habrían tirado por la borda una situación excepcionalmente favorable a la izquierda y habrían favorecido el retorno de la derecha. Fin de ciclo ya está claro que no es, no surge nada de superador, por la derecha o por la izquierda.
Al contrario, sea en Brasil, Argentina o en los otros países, lo que surgen son procesos de restauración conservadora, de retorno del viejo neoliberalismo de los años noventa. Entonces era necesario intentar descalificar a los gobiernos que han traído los más grandes avances para nuestros países en mucho tiempo, para lo cual se lanza la idea de que sería una década desperdiciada.

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Kuczynski asume presidencia de Perú.

Perú estrenará un nuevo presidente, Pedro Pablo Kuczynski, quien asumirá el cargo en una a sesión del Congreso de la República, tras una jornada intensa de contactos con gobernantes afines a su línea neoliberal y otras personalidades externas.

El político y hombre de negocios transnacional, de 77 años, jurará el cargo ganado ajustadamente a la también neoliberal Keiko Fujimori, que encabeza la bancada legislativa mayoritaria en el Congreso, en la que el nuevo gobernante tiene la tercera fuerza.

Además, ofrecerá un mensaje al país en el que, según sus colaboradores, dará los lineamientos de su gobierno, que, según dijo el martes último, se propone desarrollar la infraestructura de saneamiento básico, educación y salud para brindar esos servicios de calidad y para todos, así como seguridad ciudadana.

Previamente, Kuczynski cumplió una intensa jornada en la que recibió en su casa las visitas de los presidentes de Argentina, el derechista Mauricio Macri, y Paraguay, Horacio Cartes, así como el rey emérito Juan Carlos de España, llegados para la transmisión del mando.

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La Alianza (del Pacífico): de empresarios para empresarios.

Tomado de CELAG/ por Silvina M. Romano

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